La tía espíritu - (Versión
de una leyenda de Panamá)
Judith Veramendi
Nota: Esta leyenda aparece en una colección que se titula:
Leyendas Latinoamericanas: La Herencia Africana (National Textbook, Lincolnwood,
IL, March 2001). Las dieciséis leyendas, al mismo nivel intermedio
de dificultad que " La tía espíritu," provienen
de países tan diversos como Costa Rica, Chile, Argentina, Uruguay,
Colombia, México, y varios países del Caribe. Junto con
las leyendas van mapas, ilustraciones, y ejercicios diseñados para
desarrollar los objetivos propuestos por ACTFL: comunicación, cultura,
conexión, comparación, y comunidad.
En un lugar retirado a un lado del río Bayano, al borde de la
frondosa selva, vivía una viejecita vivaracha, amable y servicial.
Su memoria era portentosa y era capaz de relatar cientos de historias
y acontecimientos del pasado, así como el significado de dichos
populares ya perdidos, por el cambio de las costumbres o por el pasar
del tiempo.
Los que llegaban a conocerle le respetaban y se deleitaban con sus relatos
y sus consejos. Parecía que en ella se había concentrado
la sabiduría de muchas culturas. Era descendiente de los primeros
esclavos negros que se rebelaron contra el español opresor y lucharon
para conseguir su libertad. Era muy independiente y vivía sola
en su pequeña choza cultivando un huerto bien cuidado detrás
de la casa, donde crecía el maíz y árboles frutales,
incluyendo bananos de los que ella estaba muy orgullosa. También
sabía de plantas medicinales, y pociones con poderes especiales
para curar fiebres, heridas, males digestivos y hasta penas del corazón
Usaba hierbas y conocimientos aprendidos de los indígenas por sus
antepasados, así como invocaciones y predicciones. Estas se basaban
en la posición de huesecitos y piedras de colores, que ella lanzó
con mucha ceremonia encima de una alfombra de mimbre, tal como lo habían
hecho sus ancestros durante muchas generaciones en su tierra de origen,
allá en Africa. Y por supuesto, su casa estaba adornada con docenas
de figuras y estampas multicolores, de santos favoritos y de la virgen
María, a los que tenía gran devoción, y rezaba con
frecuencia. Esta era una herencia más reciente traída a
las Américas al mismo tiempo que los esclavos, por los conquistadores
españoles.
Los clientes de la tía espíritu acudían con frecuencia
en busca de fruta, huevos frescos, chorizo y chica de maíz, a la
vez que pedían consejos y medicinas
Una tarde ofreció como regalo unos bananos a unos compradores
amigos, para que no tuvieran hambre en su camino de regreso. Sólo
uno del grupo recogió un banano del racimo que se les ofrecía,
por lo que la viejecita negra les preguntÛ si no les gustaba el
banano patriota. Les recordó el refrán que dice,
El banano por la mañana es oro, por la tarde es plata y por
la noche mata. Como todavía no era de noche, les animó
a que comieran más bananos pues el patriota era la
fruta que daba más fuerza y sostenía la energía,
además de ser muy abundante
Por eso se llamaba patriota.
Al ver que sus invitados no conocían la conexión entre
banano y patriota, les contÛ la siguiente historia
Hace bastantes años se refugió en esta región un
negro grande, fuerte y musculosoun negro cimarrón o escapadojunto
con un grupo de compañeros como él, todos esclavos escapados.
El nombre del líder era Bayano, igual como hoy se llama el río.
Bayano tenía fama de ser valiente y audaz, aunque los españoles
que le perseguían le llamaban el tigre y decían
que era cruel y destructivo. Bayano y sus hombres respetaban la propiedad
de los indígenas, con quienes se llevaban bien, pero odiaban a
los españoles que querían ser sus opresores y reducirlos
a la humillante condiciÛn de esclavos. Así los cimarrones
justificaron su violencia contra los conquistadores, pues no importaba
el color de la piel, todos dependían del mismo Dios, y los cimarrones
no permitirían que nadie les quitara su libertad. Por eso se escondieron
en la selva y en las montañas, y como conocían estas tierras
mucho mejor que los españoles, los ataques de los cimarrones causaban
precauciÛn y terror entre los soldados españoles. Luego los
cimarrones siempre desaparecían.
Estas luchas entre cimarrones y españoles duraron más de
un año hasta que un oficial español avispado siguió
sus huellas y descubrió su escondite.
Al día siguiente los cimarrones se vieron sorprendidos por los
españoles y antes de que pudieran escapar, se encontraron rodeados
por sus enemigos.
Como los españoles temían la fuerza y determinación
de quienes habían sido esclavos, les pareció más
prudente poner sitio al campo cimarrón, privarles de víveres
y del cultivo de la tierra y así muy pronto obligarles a rendirse.
Sin embargo, para el asombro de todos, pasaron semanas, luego meses,
sin que los cimarrones se dieran por vencidos. Se defendían en
muchas ocasiones de ataques de fuerzas mejor equipadas y de mayor námero.
Pasó otro año más hasta que Bayano fue hecho prisionero
en una emboscada, y con esto se derrumbóla resistencia.
El campamento pasó a manos de los españoles. Curiosos,
lo registraron todo para poder descubrir el secreto de la subsistencia
de los cimarrones. Llegaron a la conclusión de que el ánico
alimento había sido el banano que los indígenas les proporcionaban
a los cimarrones en grandes cantidades para sostener su ánimo,
fuerza, energía y la firmeza en sus creencias de libertad.
Los panameños recordaron este episodio tiempo más tarde
cuando ellos también lucharon por su libertad e independencia contra
los españoles opresores. Así pues la rebelión y lucha
de los cimarrones se convirtió en el primer episodio de lucha por
la libertad y la primera semilla que terminó en el crecimiento
de la fruta de la independencia de nuestro país. Por esta razón
se le llama a esta fruta prodigiosa: el banano patriota
Con esta conclusión despidió la tía espíritu
a sus clientes.
NTC/Contemporary Publishing
Elizabeth Millan
Senior Editor, World Languages
4255 West Touhy Avenue
Lincolnwood, Illinois 60646-1975
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