En defensa de nuestras culturas: Tres Americas
y El Yunque
por Neici M. Zeller
¿Como buscan las librerías hispanas suplir las necesidades
de nuestras comunidades? En Chicago tenemos varias librerías que
dan apoyo a los grupos de habla hispana no sólo a través
de la venta de libros en español, sino también por medio
de actividades que promueven las obras de artistas latinos radicados en
los Estados Unidos o en América Latina. En esta faena de defender
nuestras culturas se destacan, entre otras, la librería Tres Américas,
situada en la calle Pulaski, y la librería El Yunque, en la calle
Fullerton (al final de este artículo se incluye más información
sobre éstas y otras librerías hispanas en esta ciudad).
Me interesaba conocer un poco más sobre las experiencias de estas
empresas y sus proyectos para el future. Acudí primero a la librería
Tres Américas, donde Humberto Gamboa y Carlos Cabrera comparten
las responsabilidades de dirección y ventas. Una tarde de otoño,
Humberto aceptó concederme un par de horas para contarme la historia
de Tres Américas y sus esfuerzos por establecer una presencia en
la comunidad de habla hispana. Después de una breve plática
sobre literatura y autores, pasamos a conversar sobre las experiencias
de Humberto y Carlos como empresarios de libros y moderadores de cultura.
NZ: Hablemos del trabajo de Uds. aquí
en Tres Américas, y no sólo del trabajo de ventas. Cuéntame
de lo que hacen para publicar, para traer autores a dar charlas.
HG: Fíjate, la librería ya
va para siete años. En ese tiempo, prácticamente fuimos
los que comenzamos haciendo ese tipo de charlas periódicamente
en una librería en español, cosa que no se acostumbraba
a hacer. Generalmente esto se hacía, pero en las librerías
anglo-sajonas, sobre todo en las más grandes. Nosotros, Carlos
y yo, desde antes de abrir ya teníamos el proyecto de que entre
otras cosas íbamos no solamente a vender libros, sino también
a ser un poco difusores de la cultura.
NZ: ¿Déjame llevarte un poco
más al pasado. ¿Cómo surgió entre Uds. la
idea de abrir una librería para libros en español?
HG: En realidad, yo he sido librero por más de doce años.
Lo mío es muy antiguo, porque estuve durante más de cinco
años a cargo de una librería que vendía libros no
sólo en español sino también en francés y
en alemán -- era la librería Europa. La sucursal de la avenida
Clark estuvo prácticamente bajo mi manejo por más de cinco
años. Tenía esa experiencia.
NZ: ¿Y Carlos?
HG: En ese tiempo Carlos no tenía experiencia de librería.
Lo que tenía era el interés; tenía ganas de poner
un negocio propio. Nos conocíamos desde que estábamos en
la universidad, en el Wright College. Cuando nos conocimos, éramos
estudiantes de ingeniería. Al poco tiempo de conocermos, yo comencé
a trabajar la ingeniería. Poco después, me entusiasmé
con la idea de trabajar en una librería, porque lector siempre
he sido. Era un asiduo visitante de la librería Europa. A uno de
los dueños, que me veía prácticamente cada fin de
semana, le llamó la atención que yo conocía de libros
en español. El notaba que yo siempre salía cargado de libros.
Me estuvo insistiendo para que me metiera en el negocio con él.
Finalmente, me animé por ganas de estar más entre los libros.
Carlos y yo todavía nos veíamos ocasionalmente y estaba
la idea de tener un negocio propio. La experiencia nos indicaba que era
imposible tener el tipo de actividades como las que nosotros queríamos
hacer dentro del marco de una empresa puramente comercial. Nuestra ambicíon,
desde los inicios de la librería, era mucho más que la de
ser mercachifles de libros. Este trabajo significa mucho más que
el dinero; además, el dinero no está ahí, el dinero
está en otra parte, para tomarle prestada una frase a Milan Kundera.
NZ: Pero para Ustedes esto siempre fue
una meta.
HG: Sí, muy pronto comenzamos y
tuvimos una serie de presentaciones en la misma librería. Algunas
de las fotos que puedes ver en la librería son de esa época
precisamente. Cuando recién ábrimos, una de nuestras primeras
presentaciones fue con Marc Zimmerman, quien acababa de publicar el último
volumen de una trilogía dedicada a Centro América. Era con
motivo de esa publicación que tuvimos de invitado a Marc junto
con Carlos Cumpián y Beatriz Badikian, quienes leyeron algunos
de los textos que aparecían en la antología.
En ese primer año, tuvimos alrededor de unas diez presentaciones.
Entre otras, una visita de Elena Poniatowska, otra de Carlos Monsivais.
Ya casi no recuerdo exactamente todos los personajes que vinieron, pero
fueron presentaciones muy exitosas. Sí, en realidad tuvimos en
esa época alguna resonancia en la comunidad, pues fue en ese año
que se formó un comité (que tuvo una muy corta vida), un
comité que trajo a varias personalidades de México para
entregarles un premio cultural. También dejaron la opción
de nominar a una entidad en Chicago que promoviera la cultura. Entre los
diez nominados estuvo la librería Tres Américas, que había
hecho ya una serie de actividades en tan corto tiempo y había llamado
la atención de este comité.
NZ: Ese primer año, ¿cómo
lograron atraer el público para sus actividades?
HG: En todo esto yo creo que hay una serie
de lazos que ya traes contigo. En el caso de nosotros, mucho ayudó
una cantidad de personas que conocía por los mismos años
que había estado metido en libros. Yo tenía cantidad de
relaciones con todo tipo de personas que estaban interesadas en ese tipo
de eventos. Entonces fue, no to digo fácil, pero sí más
accesible el captar a un público que ya tenía una cierta
idea de to que quería. Muchos amigos estaban escribiendo y estaban
metidos en asuntos de la comunidad. Aparte de una poca publicidad que
pudimos aportar, lo que más nos ayudó fue que los amigos
nos dieron la mano. Esos amigos, aficionados a los aspectos culturales,
ellos conocían otra gente que también tenía entusiasmo
por las actividades de este tipo. Fue así que comenzamos a crear
un público respetable para ese tipo de manifestacion.
NZ: ¿Tú consideras que estas
presentaciones han aportado algo a la comunidad?
HG: Lo consideramos positivo en el sentido
de que era ésa una de las metas: comprobar que sí había
un público, pequeño y todo, pero si existe un público
para eventos culturales en español.
NZ: ¿Y cómo siguen Uds. creando publico?
HG: Yo considero todo to que hemos estado haciendo -- las presentaciones,
las publicaciones -- como to mejor que se puede hacer para tratar de mover
al público. Mientras en Chicago sigan existiendo unos medios de
comunciación poco interesados en difundir la verdadera cultura,
desafortunadamente el problema de crear público va a seguir vigente.
Mientras no haya un verdadero interés por parte de los individuos
que manejan la radio y la televisión, más que la prensa,
por aculturizar al público vamos a seguir en las mismas.
El mundo latino aquí en Estados Unidos, aunque nos duela decirlo,
es un mundo pequeño en el sentido de la cultura del libro. Todavía
no hemos llegado al nivel en el que el libro es parte de nuestra vida
cotidiana. Esto lo decía Rosario Castellanos hace ya veinte años,
que la lectura, por cuestiones económicas pero más que nada
por la cuestión del hábito, es uno de los gustos menos cultivados.
La lectura se tiene que inculcar desde muy joven.
NZ: Después de siete años
de labor, ¿qué les queda per hacer?
HG: En realidad, hemos hecho muchas de
las cosas que nos habíamos propuesto. Entre otras cosas, también
habíamos hablado de hacer una revista, una revista cultural. Entonces,
la revista Tres Americas es parte de esos logros. La revista hace en parte
de una reunión en la cual nosotros hicimos una especie de experimento.
Lanzamos una convocatoria, la cual yo llamé --muy presuntuosamente
-- el Primer Encuentro de Escritores y Poetas de la Ciudad de Chicago.
Invitamos a medio mundo que tuviera sus textos escritos a que los leyera
publicamente en la librería. Nos quedamos sorprendidos, pues lanzamos
esa invitación y fue increible la respuesta. Tuvimos una Navidad
con un maratón de lectores. Entonces sí nos dimos cuenta
que en verdad había mucha gente que estaba escribiendo, que quería
publicar.
Eso nos dio la pauta para que, en reuniones subsiguientes, se decidiera
que valia la pena publicar todo ese buen material que hay en Chicago.
Fue ahí que se formó una especie de consejo y sacamos el
primer número. Ya vamos per el número 7.
La revista se hace por amor al arte; no tiene beneficio económico,
de ninguna manera. Todo to contrario, significa en realidad un gasto que
jamás se va a recuperar. La publicación ha sido una labor
de mucho trabajo, de mucha dedicación y también de muchas
satisfacciones. Como ejemplo to doy la oportunidad que hemos temdo de
conocer personalmente a algunas de las personas que admiramos. Te menciono,
por ejempo, a José Ignacio Pacheco, de quien publicamos algunos
trabajos inéditos en el número 4 de la revista. Otra satisfacción
muy grande fue una carta que recibimos de Rosario Ferré al leer
la revista que le dedicamos. Este tipo de satisfacción no es más
que emocional, pero es la que to anima y to nutre, ¿no? como el
placer de recibir un mensaje personal de una mujer a la que admiras.
NZ: Ustedes realizan actividades de tipo
académico, literarias y de interés general para la comunidad.
¿Como armonizan las necesidades de todos estos grupos?
HG: Todo to que se relaciona con cultura
es parte de to mismo. Por ejempo, desde hace cuatro o cinco años
hemos estado haciendo una recepcíon para los directores de cine
que vienen al Chicago Latino Film Festival. ¿Y por qué?
Pues, porque es parte de la cultura también, de la cultura creativa.
Hemos tenido charlas de periodismo -- tuvimos una discusión sobre
periodismo local donde el público participó activamente.
Hemos tenido una vanedad de temas que se ban discutido muy abiertamente
y muy inteligentemente. Siempre hemos contado con públicos muy
sagaces y muy interesados en las temáticas que se presentan.
Las experiencias de Tres Américas me inspiraron cierto optimismo.
Humberto y Carlos me habían mostrado que, dentro de nuestra comumdad
hispana, en verdad existe un buen público para las actividades
de promoción de la cultura. También me ayudaron a comprender
que sí es posible combinar los negocios y la cultura de manera
provechosa para todos.
Ahora me preguntaba si las propietarias de la librería El Yunque,
Inés Bocanegra y Concepción (Conchita) Lara, también
podrian contarme una historia positiva sobre sus años en el negocio
de los libros. Ya al entrar al local de El Yunque se nota el nivel de
actividad tipico de estas dos mujeres de sonrisa amplia y alegría
contagiosa. Comencé la entrevista preguntándole a Inés
cómo surgió la idea de poner una librería.
IB: En 1989 se dio la oportunidad de presentarme
para un puesto administrativo dentro de los City Colleges. Pasé
a ser Vice Cancillera Social en el área de desarrollo estudiantil.
Ese dinerito extra me dio pie para decirle a Conchita "Vamos a poner
una librería". Ya yo conocía a Conchita desde hacia
un tiempito; ella fue mi estudiante en el Harold Washington College, y
ya le habíamos dado la vuelta a la idea de poner un negocio. Durante
esta época, Conchita estaba trabajando para la librería
Yuquiyú, pues ellos necesitaban un administrador. Por cierto, la
Yuquiyú fue uno de los comienzos para nosotros los puertorriqueños
en esto de librerías. Hicieron un trabajo excelente -- se abrió
el camino para todos nosotros. Bueno, con los chavitos extras rentamos
un cuartito y asi comenzó la librería El Yunque en 1990.
Nos dieron la licencia el mismo día de mi cumpleaños, el
24 de septiembre.
Nos dijimos "Esto se va a dar" y esto se dio. Pero nunca en
nuestras vidas pensamos que se iba a dar con un comienzo tan bueno. La
gente comenzaba a llegar y no se iba. Estábamos ubicados en una
oficina de "real estate" y ya el gerente veía cómo
se le llenaba la oficina de gente y de ruido. El mismo nos trajo a este
edificio donde estamos ahora, en la Fullerton. Yo to miré y le
dije al dueño: "Esto es mio. No se mueva que voy a hablar
con mi social. Ud. no le puede vender esto a nadie". Y así
fue. Le sacamos hipotecas a nuestras casas, nos sentamos a hacer los "business
plans" y finalmente convencimos a uno de los grandes bancos de Chicago.
El dinero alcanzó para comprar el local, pero luego tuvimos que
seguir haciendo préstamos de aquí y de allí. Nosotras
pensamos que nosotras íbamos a crear algo. Esto nos ha creado a
nosotras: nos ha hecho mejores personas, nos ha pulido, nos ha dado más
sueños, nos ha convencido del potencial de la mujer latina cuando
se pone los pantalones y las faldas bien puestas.
Luego la faena fue la de convencer al público. Tú sabes
que las relaciones entre la comunidad afro-americana y la comunidad latina
siempre han sufrido, a menos que exista un punto de conexión, como
lo fue Harold Washington. Nosotras queríamos ser ese punto de conexión
entre ambas comunidades, donde se diera el diálogo y donde la gente
pudiera aprender más. El racismo y las fricciones entre los dos
grupos existen por falta de educación en ambas comunidades sobre
su historia común. Parte de la vision de El Yunque es que somos
educadores al mismo tiempo que personas de negocios. Conchita y yo hemos
tratado de integrar nuestras ideas para hacer una visión global,
no sólo de mercadeo sino de impartir cultura, de establecer la
comunicación y ensanchar las avenidas para el diálogo.
NZ: Y a ti, Conchita, ¿qué
te impulsó a esta faena de librería?
CL: Bueno, a mi me encantan los libros.
Yo queria estudiar para bibliotecana, pero cuando llegue a Chicago y conoci
a la comunidad hispana, me di cuenta de las necesidades que habia. Estudie
mercadeo, y luego se nos dio la suerte de poner las ideas de Ines y las
mias juntas. El camino ha sido duro, pero tambien nos hatraido muchas
satisfacciones. Tuvimos dificultades de familia, por las largas horas
de trabajo. Hemos tenido que pintar, arreglar, reparar, y luego it a la
casa a limpiar, cocinar y ademas seguir con nuestros respectivos empleos.
IB: Hemos tenido muchas tribulaciones,
pero siempre ha habido una luz. Como el ano pasado, pasamos por un momento
algo dificil y aparece entonces Tadeo, el hermano de Conchita. Y Tadeo
nos da el empujon que necesitabamos para proseguir con nuevas ideas.
(Tadeo Lara se une a la conversacion y nos explica con gran entusiasmo
los planes futuros para El Yunque.)
TL: La vision que tiene El Yunque es una
vision que no es futunsta porque nos estamos concentrando en que hacer
con nuestros ninos Para nosotros, los ninos no son el futuro, son el presente.
Por eso el slogan "Ninos Ahora". La idea es acercamos a los
muchachos a traves de las escuelas, los centros comunitarios, y que esto
luego sirva como modelo para otros centros comunitarios. Por ahora vamos
a comenzar con el area de Logan Square, pero vamos a expandir en toda
la comunidad de Chicago. Es un programa piloto.
Nosotros estamos pensando en los ninos no como que vienen a comprarnos
mercancia, sino que nosotros estamos aqui para crearles un estimulo a
la lectura, que ellos puedan escribir, expresarse, tener buen desarrollo
psico- motor. Tenemos un plan rotative: cuando los ninos Megan aqui a
la libreria, se van a subdividir en grupos de actividades. Al entrar,
hacen la tarea; cuando tenninan ese trabajo, van a las computadoras. Luego
pasan al area de musica y audio. Carlos Quinto es la persona que tiene
el estudio de musica afro- canbena en la parte de atras de la tienda.
La idea de Carlos es de que los ninos conozcan todo tipo de musica, y
ademas la afro-caribena. Finalmente los ninos pasan al area de creatividad,
sea pintura, arcilla, dibujo. Y queremos tener un televisor grande para
que los ninos puedan ver documentales y conocer otras ciudades, otros
paises. Asi, aun despues de dos horas, los ninos no se aburren. porque
el proceso de aprendizaje se ha logrado a traves deljuego.
Lo bonito es que vamos a tener algunos "teenagers", junto con
dos o tres muchachos de la universidad, para supervisar el use de las
computadoras. Los "teenagers" asi van a irtomando responsabilidad,
pues ellos van a ayudar a educar y ensenar a los ninos. A estos jovenes
se les dara un incentivo, una especie de beca de trabajo.
NZ: Y paranosotros los mayores, que planes
tienen?
TL: La elusion es la de converter El Yunque
en un Ateneo, con tertulias, talleres para maestros y para poetas.
CL: Es que aqui no solo se venden libros.
Tambien damos "workshops" sobre musica para los muchachos de
las escuelas de los suburbios. Tenemos talleres para los padres y para
que los jovenes conozcan su cultura.. Servimos de consultores a las escuelas.
Hacemos una sucursal fenia a la que invitamos a los profesores. Les ensenamos
to que hay de nuevo en publicaciones, y los maestros pueden intercambiar
impresiones. Siempre hay algo ma s, no solo libros.
IB: Hemos traido espintualistas del Brasil
y curanderos de Filipinas. Ofrecemos espacio para artistas jovenes que
no tienen recursos para exhibir sus obras en otra parte. Hemos hecho hasta
bodas. Queremos que El Yunque sea el presente de la ciudad de Chicago.
TL: i Es que ya esta representando el futuro
de la ciudad! Los intereses culturales de nuestras comunidades estaran
bien defendidos mientras podames contar con personas tan decididas, desprendidas
y optimistas como los propietarios de Tres Americas y El Yunque. Buena
suerte a ellos y a todas las empresas que luchan per preservar nuestra
identidad cultural.
Neici M Zeller es candidata al Doctorado en Historia
por la Univesity of Illinois at Chicago.
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